Mujer ya sin cintura, mujer de campo, de luto eterno
Nacida para viuda, lo único blanco le tocó al pelo
De tanto acunar cunas tienen sus brazos forma de sueño
La abuela es la fortuna, el mejor regalo que deja el cielo
Huele su paso a invierno mezclado a ropa recién planchada
Sus manos son de hierro, nunca se agotan, siempre ocupadas
Con todo lo moderno se hace la tonta y al final gana
La abuela es un gran pecho que siempre nota quién le hace falta
No vayas por ahí con esas pintas, córtate el pelo
Si les gustas así es que yo a estas chicas no las entiendo
Si no fuera por mí esto parecería un circo de nietos
Menudo porvenir les espera el día en que yo esté lejos
Y a ver tú a qué hora vuelves que hasta que llegues yo no me duermo
Que después de las nueve ya por las calles no hay nada bueno
Todo es tan indecente que ni los padres dan ya el ejemplo
Ay, qué poquita gente cuando esto acabe subirá al cielo
Mujer ya sin cintura, mujer de campo, de luto eterno
Nacida para viuda, lo único blanco le tocó al pelo
De tanto acunar cunas tienen sus brazos forma de sueño
La abuela es la fortuna, el mejor regalo que deja el cielo
Huele su paso a invierno mezclado a ropa recién planchada
Sus manos son de hierro, nunca se agotan, siempre ocupadas
Con todo lo moderno se hace la tonta y al final gana
La abuela es un gran pecho que siempre nota quién le hace falta
No vayas por ahí con esas pintas, córtate el pelo
Si les gustas así es que yo a estas chicas no las entiendo
Si no fuera por mí esto parecería un circo de nietos
Menudo porvenir les espera el día en que yo esté lejos
Y a ver tú a qué hora vuelves que hasta que llegues yo no me duermo
Que después de las nueve ya por las calles no hay nada bueno
Todo es tan indecente que ni los padres dan ya el ejemplo
Ay, qué poquita gente cuando esto acabe subirá al cielo
No vayas por ahí con esas pintas, córtate el pelo
Si les gustas así es que yo a estas chicas no las entiendo
Si no fuera por mí esto parecería un circo de nietos
Menudo porvenir les espera el día en que yo esté lejos
Y a ver tú a qué hora vuelves que hasta que llegues yo no me duermo