Ding dong, ding dong.
Ding dong, ding dong.
Ding dong, ding dong.
Alegres las campanas, repica el sacristán, dim-dam, dim-dam, dim-dam, dim-dam.
La novia es una perla y el novio muy galón.
Din, don, din, don.
Din, don, din, don.
El cura los bendice colmando así su afán, dim-dam, dim-dam, dim-dam, dim-dam.
Ya salen de la iglesia, que alegres todos van.
¡Tindón!
¡Tindón!
¡Tindón!
Los dos recién casados huyendo de la gente dirigense al amor.
La pálida neblina envuelve pudorosa la nave donde van
de pronto el mar sereno desatase iracundo
y el viento se hace oír y a un golpe de las olas
La novia arrebatada desaparece allí.
Tras ella audaz el novio se lanza al mar bravío
y al fondo juntos van.
Y allí los dos estrechan
Y aquel es el abrazo primero que se da
Mañana las campanas por ellos doblarán.
¡Aquí las cantan, y por ellos volarán!
Sus cuerpos a la arena las solas echaron
Sus tiempos a la lena, las alas se echarán.
Mañana las campanas por ellos doblarán.
¡Dim!
¡Dim!
¡Dim!
¡Dim!
sus cuerpos en la arena, las olas se echarán.
¡Ya son las cenizas!
No.